Día 9: Las Vegas (Outlet y Circo del Sol “Mystere”)

Poco más de las 9 salimos del hotel hacia la parada de bus WB Flamingo after Linq (10 minutos andando), para coger la línea CX, que nos llevaría a Las Vegas North Premium Outlets; este autobús te lleva directo sin trasbordo, pero nos pasamos la parada (nosotros y más gente), así que nos bajamos en la siguiente y cogimos otro que nos llevara de vuelta.

Sobre las 10 y poco comenzamos, nosotros no somos muy de ir de compras y menos cuando estamos de viaje, pero la verdad que este outlet merece la pena, estuvimos unas 4 horas comprando (Nike, Columbia, GAP, Croks, Skechers, …). Y sobre las 2 ya dimos por terminadas las compras y fuimos a comer allí mismo, un par de paninis, dos bebidas y una bolsa de patatas fritas, costó 37’17 $.

Luego cogimos el bus, nuevamente el CX (esta línea es una muy buena opción para ir, pero hay que mirar los horarios porque no tiene muchos), y en menos de media hora llegamos al hotel; serían alrededor de las 4’30 y nos echamos una siesta.

Pusimos el despertador a las 6, y tras una duchita salimos alrededor de las 7, dirección TREASURE ISLAND, que nos pillaba a 10 minutos andando.






Dimos una vuelta y ya nos fuimos hacia el teatro para esperar ya que a las 8’30 comenzaba MYSTÈRE, uno de los dos espectáculos del Circo del Sol que íbamos a ver en este viaje. Mientras esperamos nos tomamos una cerveza 14’01 $, que después de los precios del Crypto Arena, ya no nos parecía tan cara.

El espectáculo MYSTÈRE se estrenó en Las Vegas el 25 de diciembre de 1993, y actualmente es el espectáculo permanente más antiguo de la compañía Cirque du Soleil. Fue el primero que se instaló de forma permanente en Las Vegas, en el Treasure Island, donde continua.

Nos gustó mucho, una preciosidad, acrobacias increíbles, cambios de escenarios que te dejan boquiabiertos, y además con toques divertidos; nos gustó que al final se quitaran las máscaras y les veas la cara.




Cenamos en uno de los bares que hay en este hotel, Gilley’s, que es como muy americano, pedimos unas alitas, unos aros y tres cervezas, que costó 75’74 $.



Luego a la otra parte tiene un pub, con pista de baile y un toro mecánico, para acceder hay que pagar entrada; pero al cenar allí mismo, no. No nos libramos de enseñar nuestro carnet para beber, pero nos llamó la atención que metían el DNI en una máquina que se ve que grababa tus datos. Aquí pedimos un par de cervezas (27’41 $) y nos divertimos un montón, porque acabamos junto al toro mecánico y fue una risa.



Al salir de regreso a nuestro hotel, entramos en el THE VENETIAN, y aprovechando que era sábado y hora de comer en España, hicimos algunas videollamadas con amigos y familia. Y sobre 1’30 a dormir.















Unas fotos chorras antes de ir a dormir


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