Días 12 y 13: vuelos de regreso

Aunque en este día de vuelos no nos iba a dar tiempo de ver nada, tampoco había que madrugar, pusimos el despertador a las 9 y nos levantamos tranquilamente. Comenzamos a organizar las maletas, que, entre el desorden, los regalos y las compras, nos llevó lo suyo.

Y antes de las 12 bajamos e hicimos el check-out en la máquina, fue muy fácil; luego nos quedamos un rato en la zona del bar, y nos comimos un yogur con cereales riquísimo.

Sobre las 12’30 pedimos Lyft para ir al Aeropuerto (24’14 $), nuestro conductor era un hispano muy agradable, con el que hablamos de fútbol durante todo el trayecto.

Al llegar a los mostradores de facturación, no había nadie en la cola, así que acabamos en un momento, y el control de seguridad también fue muy rápido, alrededor de la 1’30 o incluso antes, lo teníamos todo hecho y ya sólo quedaba esperar.

El vuelo salió en hora, las 16’05, este avión era de KLM (compañía nueva para nosotros), y el entretenimiento muy bien; y de las 10 horas que debía durar el vuelo de vuelta, la pantalla nos indicaba que serían poco más de 9 horas, toda una alegría. Una de las cosas que nos gustaba de la pantalla de entretenimiento, es que mostraba una barra de tiempo, donde indicaba cuando servirían las cosas.



Primero sirvieron agua, una toallita refrescante y los cascos para escuchar el entretenimiento. Luego como siempre a la hora y media o dos horas de vuelo, la comida, y podías repetir pan. Más tarde café con cookie de chocolate. Más tarde un brownie con agua. Y finalmente el desayuno, que no estuvo mal, tortilla, fruta y yogur.

La merienda/cena y con un vinito

El desayuno/almuerzo

Un buen rato antes de llegar, te informaba de la puerta de embarque

La llegada a Amsterdam, estaba prevista para las 11’15, pero se adelantó unos 20-25 minutos. Llegamos a la puerta G7 y teníamos que ir a la C9, pasamos el control de pasaportes en nada, lo que no tuvimos que pasar es control de seguridad, así que fue muy rápido el cambio de una puerta a otra. La duración de la escala era de dos horas y media, así que bien, porque no había que correr (y más adelantándose el vuelo), ni daba tiempo para aburrirse mucho.

Nuestro segundo vuelo embarcó en hora y tenía prevista la salida a las 13’45, pero una vez en el avión anunciaron un pequeño retraso que fue más o menos de media hora; a nosotros tampoco nos suponía mayor problema, porque nos dormíamos en nada. Y en este vuelo de KLM que era aproximadamente de dos hora y media, primero sirvieron un sándwich con refrescos o zumos, y más tarde un brownie. La verdad que nunca habíamos volado con KLM pero nos gustó mucho.

La llegada a Valencia estaba prevista para las 16’10, pero llegamos con la media hora de retraso con la que salimos de Amsterdam, nos tocó esperar un rato la maleta, y ya al parking (69’35 €). Y a las 5’30 en casa.

 

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